Él llevaba ya 4 años encerrado en aquella forma reptiliana. Había sido afortunado, aunque su esperanza de vida podía llegar a los 12 años eran pocos los que pasaban de los 3 a causa de los peligros de la urbe. Cuatro años de búsqueda incansable casa por casa con la esperanza de encontrarla y por fin despertar de esta pesadilla. A estas alturas había recorrido casi todas las casas de esta ciudad del Caribe, siempre escondido en los rincones más oscuros intentando encontrarla, muchos pensaban que era un mito, que no existía pero él no había perdido nunca la esperanza. Tenía que existir, tenía que encontrarla… pero no había habido suerte, no hasta esta noche.
Al acercarse al alfeizar de la ventana le había llegado un aroma singular, tan singular que durante un segundo le pareció sufrir de sinestesia… juraría que acababa de oler un color. Olía a…¿lila?¿No era eso lo que decía el mito que pasaría? Intentó recordar… no consiguió más que un terrible dolor de cabeza. Las salamanquesas no son muy conocidas por su gran memoria. Reptó hasta el interior de la habitación y allí estaba ella. Desprendía una belleza marmórea bajo la luz de aquel aparato, portátil fue la palabra que le vino a la mente. Tenía unos preciosos ojos grandes y marrones, el pelo rizado le llegaba hasta la cintura y una sonrisa arrebatadora… estaba claro, la había encontrado.
No podía dejar pasar ni un segundo, así que a la carrera se deslizo pared abajo en dirección al cable de alimentación. Mientras subía se le ocurrió una idea, le escribiría un mensaje con aquel aparato y así ella sabría porque estaba allí. Subió y sin pensárselo dos veces se plantó encima de aquel teclado y la miró directamente a los ojos… durante un segundo imaginó el momento en que los labios de ella rozarían su piel y lo convertirían en el príncipe del cuento. De golpe los ojos de ella crecieron, su cara se transformó en una mueca de…. ¿Asco? ¡No podía ser! Ella saltó, intentó agredirle con una zapatilla a la vez que huía de él.
No entendía nada. ¿Qué había pasado? ¿Por qué había reaccionado así? ¿Quizás había escrito mal el mensaje? Se acercó otra vez a la pantalla del ordenador y intentó leer lo que había escrito. El mensaje era algo así:
“ hhgqrié gnrq´n+´ffjdfahdj fnadjf adfjiafha c at9nf fda uf a”
Seguia sin entenderlo… la verdad es que tenía toda la apariencia de que alguien hubiera aporreado el teclado con una zapatilla… ¡Claro el intento de agresión!
No pasaba nada, volvería, y cuando lo hiciera el le explicaría todo y entonces seguro que ella lo besaría. Lo único que vio volver de ella fue una mano que asomó por la puerta y un dedo acusador que lo señaló, después apareció un tipo enorme, con algo en las manos que lo persiguió por toda la habitación hasta atraparlo. Para luego lanzarlo por la ventana.
La caída fue corta pero el impacto brutal. Al despejarse se encontró con unos ojos que lo observaban… era otro tipo de reptil… ¿Una morrocoy? Sí, estaba seguro.
Morrocoy - ¿A ti también te ha lanzado por la ventana?
Salamanquesa - Mmm… sí.
Morrocoy – No te preocupes… no eres el primero…







