Después de mucho tiempo me apetece volver a este mi rincón y rescatarlo del ostracismo cibernético como agradecimiento a que fue aquí, en los entresijos de sus letras, donde germinó esto a lo que no me atrevo a poner nombre.
Un día alguien como por accidente decidió entrar en mi vida, acomodarse y mirándome a los ojos preguntarme. ¿Quién eres? ¿Cómo eres? ¿Cuales son tus inquietudes? ¿Donde? ¿¿Cuando? ¿Por qué? ¿A donde te diriges? ... Podría haberme negado a contestar, no hubiera sido la primera vez, pero lo que se dejaba entrever detrás de aquellos ojos castaños me atraía. Así que, decidido a conocerte, empecé a hablar. Hoy, después de cientos de conversaciones, horas y experiencias compartidas, no puedo dejar de sorprenderme por lo que he tenido la suerte de encontrar.
Quizás sea que en mi calendario hoy marca una fita especial, o quizás simplemente sea que me apetecía dejar plasmada por escrito la sonrisa que llevo un tiempo compartiendo con los que me rodean.
Sea como fuere aquí me tenéis, sigo vivo.
Sea como fuere aquí me tenéis, sigo vivo.