Palabras ajenas...

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Pronto...

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Después de mucho tiempo me apetece volver a este mi rincón y rescatarlo del ostracismo cibernético como agradecimiento a que fue aquí, en los entresijos de sus letras, donde germinó esto a lo que no me atrevo a poner nombre.

 Un día alguien como por accidente decidió entrar en mi vida, acomodarse y mirándome a los ojos preguntarme. ¿Quién eres? ¿Cómo eres? ¿Cuales son tus inquietudes? ¿Donde? ¿¿Cuando? ¿Por qué? ¿A donde te diriges? ... Podría haberme negado a contestar, no hubiera sido la primera vez, pero lo que se dejaba entrever detrás de aquellos ojos castaños me atraía. Así que, decidido a conocerte, empecé a hablar. Hoy, después de cientos de conversaciones, horas y experiencias compartidas, no puedo dejar de sorprenderme por lo que he tenido la suerte de encontrar.

 Quizás sea que en mi calendario hoy marca una fita especial, o quizás simplemente sea que me apetecía dejar plasmada por escrito la sonrisa que llevo un tiempo compartiendo con los que me rodean.

Sea como fuere aquí me tenéis, sigo vivo.