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Tradiciones...

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Dice la tradición que para estas fechas, y desde hace cerca de tres décadas, en el seno de mi familia se canta una canción tradicional venezolana. La situación se repite varias veces al año, siempre en fechas señaladas y con protagonistas diferentes.

 Durante muchos años aquellos ajenos a la familia que han asistido a uno de estos eventos han mirado a mi madre con una mezcla de pánico y fascinación. ¿Porque canta esta mujer esa canción? ¡No es lo habitual! Algunos ya están acostumbrados, después de años compartiendo esos dias con nosotros han aceptado que en mi casa las cosas se hacen así.

Sólo hay una persona de mi entorno con la que comparto ese lazo siendo de fuera de mi familia. Alguien que a pesar de haber nacido aquí comparte algunas de mis raices, recuerdos y tradiciones. Es gracioso, desde que nos dimos cuenta de ellos aún acercamos más nuestra relación.

Yo que no soy muy de tradiciones, esta me encanta. En el fondo es un pequeño homenaje al país que durante diez años adoptó a mis padres y me vió nacer.


Si quiero...

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Hasta que la muerte nos separe...

 Yo, que a los 28 años aún no he encontrado nadie que me aguante mas de 2 años y algo, siento un ligero escalofrío al escuchar los votos matrimoniales. Y es que tengo la misma sensación que con los tatuajes: 

 - Para toda la vida - dicen.

Si no tengo ni idea de que me apetecerá mañana ¿Cómo puedo saber lo que me apetecerá durante el resto de mi vida? No puedo dejar de sorprenderme con la convicción, y muchas veces las prisas, con la que la gente da algunos pasos. Vale que la frase de "Hasta que la muerte nos separe" lleva la letra pequeña de "O los tribunales" pero estas cosas nunca son tan sencillas como decir un "Mira esto no funciona mejor lo dejamos, así que firma aquí y aquí y ale, cada uno por su lado. Yo me quedo con la hipoteca y tu con los niños".

 Cuanto mas lo pienso mas similitudes veo entre los tatuajes y los matrimonios. La verdad es que algunas personas dan el paso de tener uno, ya sea matrimonio o un tatuaje, sin pararse a meditarlo concienzudamente. Me apetece hoy, pues lo hago. No importa si resulta que de aquí 5,10 o 20 años la manzana que nos hemos tatuado en el pecho empezará a sufrir el mismo efecto que tiene la gravedad sobre las frutas reales y donde Newton descubrío la  gravedad nosotros nos daremos cuenta que tenemos un ombligo (Sí, sí, entre manzana y manzana me refiero) o quizás aborrezcamos las manzanas, quien sabe. Y es que,aunque no lo creamos cuando acudamos a los tribunales, o aun especialista de la eliminación con laser, no podremos evitar que nos quede una marca, esta sí, para toda la vida. Y todo por no habernos planteado concienzudamente si la persona que tenemos a nuestro lado con esos defectillos que tanto lo caracterizan, y que mas de una persona tiene la esperanza de que cambiaran con el tiempo, es realmente lo que queremos hasta que la muerte nos separe.

Y no es que no quiera casarme, lo que no me gusta es romper una promesa. Así que el día que conozca la persona a la que hacerle una promesa de esa índole, y cuando digo conocer no me refiero a llevar dos años de relación viviendo cada uno en su casita, os aseguro (nunca digas nunca...) que  pienso tenerlo tan claro como con los tatuajes.

Y, no. Todo esto no viene porque este fin de semana me fuera de tatuaje, digo, boda. Sino porque me cuesta imaginarme dando el "Si quiero" delante de 200 personas. Pero realmente espero que los dos amigos que dieron el paso este sábado lo hayan meditado lo suficientemente bien para que no tengan que arrepentirse nunca y sean tan felices como parecian en ese día tan especial... Y yo reconoceré, que a pesar de que no me apetecía demasiado me lo pasé genial... como cambia la cosa cuando el que se casa es uno de tus amigos y no un familiar lejano. Ahora me pregunto:

¿Cuando repetimos?

 

1 de julio...

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 Escuchar a tu padre llorar por teléfono porque has sido el único de sus 4 hijos que lo has llamado por su cumpleaños... duele. Duele porque a sus 64 años ha cometido errores y ha hecho cosas que lo han llevado a estar como está... duele porque da igual lo que haya hecho o haga en un futuro nada puede evitar que sea nuestro padre. Y aunque ha demostrado no ser el mejor padre, doy fe de ello, no es ni mucho menos el peor.
Quizás sea yo el único que sabe perdonar de mi familia o quizás sea el único que quiera hacerlo... espero que nunca tengan que arrepentirse por haberlo hecho demasiado tarde.

 363 días para el 1 de julio, lo mejor de que llegue es que entonces vuelve a faltar todo 1 año para que regrese... todo un año en el que poder mirar a otro lado y no ser conscientes los resultados de los acontecimientos de los ultimos 5 años.

Próxima estación...

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Me apeo 10 minutos de mi ritmo de vida. De mi trabajo, mi proyecto final de carrera, mi familia, mi perra, mis amigos y de mi saco de sonrisas vía correo electrónico para releerme en este último año. Y para mi sorpresa me encuentro conmigo mismo, sentado igual que ahora delante del ordenador, con casi los mismos problemas, la misma familia y los mismos bancos involucrados en mi vida. Pero me leo, y me sorprendo porque a pesar de no haber cambiado casi nada, ha cambiado todo.

¿Pintaba distinto, no? Me preguntó ayer alguien que ha entrado en mi vida hace poco, pero que cada día que pasa aprecio más y admiró incluso más que aprecio. Y la verdad es que no, no pintaba especialmente distinto. La única diferencia real, es que en este último año las relaciones con mis amigos se han ido engrasando, y cogiendo ritmo. No tengo tiempo de auto lamentarme, sino de que aprovecho el tiempo todo lo que me dejan, disfruto de cada fin de semana, de cada día al despertar, de cada gesto amable y cada sonrisa que puedo robar. Y me preocupo de lo que tengo que solucionar sólo cuando debo. Estoy volviendo a encontrar mi vena payasa e intentando dejar de lado la parte ácida, crítica y borde que a veces se ha adueñado de mi durante los últimos años debido al stress acumulado.

Hay veces que basta con que una parte de tu vida funcione adecuadamente para que el resto empiece a funcionar mejor... y la llegada de un/a desconocid@ para que te des cuenta, al ir dejando que te conozca, que partes de tu carácter habías ido dejando olvidados.

Ummm, vaya, vuelve a arrancar el tren de las cosas que hacer... así que vuelvo a mis sonrisas matutinas vía correo electrónico, a mi pfc, a mi perra y mi familia. A ver si de paso me acerco a leeros un poco más a menudo que llevo una temporada sin hacer mis deberes hacia vosotros.

Música...

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Es gracioso como ciertas canciones te devuelven a un momento concreto de tu vida. Cómo el sonido de unas notas son capaces de servir de hilo conductor de nuestra memoria y devolver a la superficie momentos perdidos en nuestro subconsciente.







Los mariachis en concreto siempre me devuelven a momentos pasados de mi infancia... hace unos días atrás spotify me permitió reencontrarme con alguno de los que me han acompañado a lo largo de mi niñez y posterior adolescencia. Al escucharlos sonar vuelvo a encontrarme en las carreteras catalanas acompañado por mis padres y mis hermanos. Me veo sentado en los asientos de atrás y pidiendole a mi padre que suba la música mientras miro por la ventana. Cantando los cinco alguna de esas canciones pasamos buena parte de los fines de semana de mi adolescencia viajando de un sitio a otro. Reconozco que mi gusto por esta música es herencia de aquella época, herencia del gusto de mi padre, herencia de las canciones cantadas por mi madre mientras hacia la faena de casa y herencia de que sean épocas felices donde no tenía preocupaciones.

 Es impresionante de los mecanismos que aprovecha nuestra mente para almacenar nuestros recuerdos, como acabamos asociando canciones, olores, sonidos y gustos a momentos concretos de nuestra vida. Como con el paso del tiempo, aunque no recordamos una imagen concreta podemos recordar la sensación que sentimos en un momento preciso.