Hasta que la muerte nos separe...
Yo, que a los 28 años aún no he encontrado nadie que me aguante mas de 2 años y algo, siento un ligero escalofrío al escuchar los votos matrimoniales. Y es que tengo la misma sensación que con los tatuajes:
- Para toda la vida - dicen.
Si no tengo ni idea de que me apetecerá mañana ¿Cómo puedo saber lo que me apetecerá durante el resto de mi vida? No puedo dejar de sorprenderme con la convicción, y muchas veces las prisas, con la que la gente da algunos pasos. Vale que la frase de "Hasta que la muerte nos separe" lleva la letra pequeña de "O los tribunales" pero estas cosas nunca son tan sencillas como decir un "Mira esto no funciona mejor lo dejamos, así que firma aquí y aquí y ale, cada uno por su lado. Yo me quedo con la hipoteca y tu con los niños".
Cuanto mas lo pienso mas similitudes veo entre los tatuajes y los matrimonios. La verdad es que algunas personas dan el paso de tener uno, ya sea matrimonio o un tatuaje, sin pararse a meditarlo concienzudamente. Me apetece hoy, pues lo hago. No importa si resulta que de aquí 5,10 o 20 años la manzana que nos hemos tatuado en el pecho empezará a sufrir el mismo efecto que tiene la gravedad sobre las frutas reales y donde Newton descubrío la gravedad nosotros nos daremos cuenta que tenemos un ombligo (Sí, sí, entre manzana y manzana me refiero) o quizás aborrezcamos las manzanas, quien sabe. Y es que,aunque no lo creamos cuando acudamos a los tribunales, o aun especialista de la eliminación con laser, no podremos evitar que nos quede una marca, esta sí, para toda la vida. Y todo por no habernos planteado concienzudamente si la persona que tenemos a nuestro lado con esos defectillos que tanto lo caracterizan, y que mas de una persona tiene la esperanza de que cambiaran con el tiempo, es realmente lo que queremos hasta que la muerte nos separe.
Y no es que no quiera casarme, lo que no me gusta es romper una promesa. Así que el día que conozca la persona a la que hacerle una promesa de esa índole, y cuando digo conocer no me refiero a llevar dos años de relación viviendo cada uno en su casita, os aseguro (nunca digas nunca...) que pienso tenerlo tan claro como con los tatuajes.
Y, no. Todo esto no viene porque este fin de semana me fuera de tatuaje, digo, boda. Sino porque me cuesta imaginarme dando el "Si quiero" delante de 200 personas. Pero realmente espero que los dos amigos que dieron el paso este sábado lo hayan meditado lo suficientemente bien para que no tengan que arrepentirse nunca y sean tan felices como parecian en ese día tan especial... Y yo reconoceré, que a pesar de que no me apetecía demasiado me lo pasé genial... como cambia la cosa cuando el que se casa es uno de tus amigos y no un familiar lejano. Ahora me pregunto:
¿Cuando repetimos?








