Acabada la temporada de series mis noches de los lunes, martes y jueves quedaron huerfanas. Aburrido, sin planes en que ocupar la mayoría de ellas (No se puede salir a cenar todos los dias, por desgracia) y si ninguna lectura a mano donde perderme,retomé el juego de poker que encontré en facebook hace tiempo.
Esta vez me dio por informarme un poco sobre las probabilidades que me ofrecía cada mano y me sorprendió darme cuenta como varía el juego cuando uno sabe que posibilidades tiene de ganar con cada mano. Dejando pasar los porcentajes mas bajos de victoria y dándolo todo a ciegas con aquellas cartas que te dan un tanto por ciento mas alto.
Este hecho, trivial en apariencia, me ha llevado a dos reflexiones:
1ª.- ¿Cómo cambiaría nuestra forma de ser y actuar en nuestro día a día si supiéramos el tanto por cierto de éxito que tenemos en cada acción? ¿Dejaríamos pasar algunas oportunidades únicas al saber que probablemente acabarían en fracaso? ¿Y con las personas? ¿Dejaríamos de intentar algunas cosas sólo por saber que la probabilidad de que funcione es remotamente posible? Por otra parte... ¿Que pasaría con aquellas cosas que sin llenarnos completamente tubieran una oportunidad de éxito muy altas? ¿Las haríamos por su facilidad de éxito?
2º.- ¿Qué porcentaje de éxito consideramos aceptables? Es evidente que no aplicamos la misma regla para todas las cosas. EL hecho de que tengamos un 0,0000000000001% de probabilidades de que nos toque la primitiva no nos frena para que juguemos cada semana, como dice mi amigo Santi (Alguien de quien prometo hablar pronto) una oportunidad entre 10millones sigue siendo una oportunidad. Tener un 5% de ligar con Elsa Pataki si vamos a una discoteca en concreto nos puede parecer un porcentaje más que suficiente para intentarlo. Si en cambio nos dicen que tenemos un 95% por ciento de probabilidades de llegar sanos y salvos a casa si cogemos el coche mañana, nos puede parecer totalmente insuficiente.
Al hablar de tantos por cientos nunca puedo evitar recordar uno que fue clave en mi vida. Probablemente si me hubieran dicho que tenía un 50% de me tocara un coche hubiera estado contentísimo, o en aquella época una supernitendo casi que mejor. El problema es que el destino decidió un día, a mis 13 años y sin venir a cuento, jugarse la vida de mi madre a cara o cruz. Por suerte ella ganó y del herpes encefálico que me impidió verla durante 2 meses sólo ha quedado en una anotación en su ficha hospitalaria. (Prometo hablaros de ella también).
Por cierto... yo prefiero no conocer el tanto por cierto que tengo de ganar en las cartas que me da la vida. Puede que gane menos veces, pero aprendo más de los errores y disfruto mas de la partida ;P
Ale, disfrutar del fin de semana. A ver si mi inicio de bronquitis no me chafa la cenita y fiesta que hay prevista para mañana.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentarios:
yo me sé "casi" a ciencia cierta una buena probabilidad: el 98,99% de las personas solemos disfrutar más del viaje que del fin.
Un abrazo
Publicar un comentario